Vicente Lombardo Toledano
El 16 de julio del próximo año de 1994, se cumplirá el Centenario del nacimiento de uno de los hombres más notables de este siglo que está por fenecer: Vicente Lombardo Toledano. El 16 de noviembre de 1993 recordamos los primeros 25 años de la muerte del ilustre teziuteco. Fue un hombre que surcó los caminos de México con su pensamiento y su acción y dejó huellas imperecederas en las luchas sociales y políticas, así como en la batalla de las ideas y en los empeños por engrandecer la cultura nacional. En los escenarios de América Latina y del mundo sembró los ideales de liberación nacional y de progreso de los pueblos, especialmente de la clase obrera.
El 27 de julio de 1956, ante correligionarios suyos que se reunieron para celebrar un aniversario más de su natalicio, Lombardo afirmó: " ... el pueblo es el único héroe de la historia y los individuos valen en la proporción en que sepan interpretar y servir fielmente los intereses y los anhelos del pueblo". Es claro que los pueblos forjan a sus conductores en los momentos decisivos para el combate histórico y les dan las armas para que comanden al ejército de luchadores. Pero la historia de los pueblos no se da ni se entiende sin el concurso de sus dirigentes. Una misma gesta con dos matices aflora siempre en el fecundo suelo de las transformaciones sociales.
En el paisaje multicolor del devenir social, jamás se han dado ni se darán hombres inmaculados. Todos han errado en poco o en mucho al caminar por los escabrosos senderos de la historia. Lo importante es hacer el balance justo, justipreciar con honradez y objetividad en qué medida los grandes hombres han contribuido al progreso económico, social y espiritual de los pueblos y de la humanidad.
Medio siglo de la historia de México no podría entenderse sin la presencia de Vicente Lombardo Toledano. Es la etapa en que había que construir un nuevo país, una nueva sociedad, un nuevo Estado, de acuerdo con los ideales de la Revolución Mexicana. Indudablemente que Lombardo es uno de los arquitectos que hicieron el diseño de la nueva nación, de acuerdo con los lineamientos que había dado el pueblo en armas. No pudo ir a los campos de batalla, porque no tenía edad para ello; pero si tuvo la edad y la estatura para las duras tareas de la construcción.
La Revolución Mexicana le abrió
los horizontes del porvenir
Vicente Lombardo Toledano es un hombre de la Revolución Mexicana, porque
ella le hizo entender el drama de nuestro pueblo, le abrió los horizontes,
para afiliarse al pueblo trabajador y le mostró la vía que tenía
el pueblo de México para seguir avanzando en el sentido de la independencia
nacional y del progreso social. Como él mismo lo dijo: "Comencé
a pensar en México el día en que estalló la Revolución".
Pero Lombardo es un hombre de su tiempo y de más allá de su tiempo. Su tiempo lo forjó, pero le dio la perspectiva de un nuevo tiempo en la historia: la de una sociedad superior, en la que desaparezca de la realidad y de la conciencia la visión de Thomas Hobbes, de que "el hombre es lobo del hombre".
Las transformaciones sociales y el nuevo pensamiento
lo forjaron para el combate
Lombardo era un adolescente cuando varios regímenes envejecían
y la humanidad tenia ímpetus de renovación. El imperialismo continuaba
con su misión expoliadora, amacizando el coloniaje o haciendo un nuevo
reparto del mundo, a través de la primera conflagración. México
era víctima de esa nueva expansión y también estaba convertido
en colonia económica de las grandes potencias. La servidumbre y la esclavitud
persistían en la tierra, que se concentraba como nunca pueblo alguno
lo había constatado. Los trabajadores dejaban su vida en las minas y
en las fábricas, como nuevos ilotas, víctimas de una oligarquía
que depredaba y saqueaba riquezas del suelo y del subsuelo y succionaba la sangre
joven, convertida en valores financieros que se fugaban. La democracia política
había desaparecido hasta del lenguaje y la dictadura porfirista, marginaba
y aplastaba al pueblo con su fórmula sacramental: "poca política
y mucha administración".
Alrededor de las instituciones donde se formó Lombardo -la Escuela Nacional Preparatoria, la Facultad de Derecho y la Escuela de Altos Estudios- se oía el fragor de los combates. Pero las ideas prevalecientes en la Universidad Nacional no radian con la pasión y los ideales del pueblo en armas. El positivismo, la filosofía oficial del régimen, que cuadraba bien a un sistema que se consideraba cúspide del orden Y del progreso, poca influencia había de tener en el joven Lombardo. El "amor a la ciencia como espina dorsal del conocimiento", para decirlo con sus propias palabras, fue lo que prendió en su conciencia, por la influencia de sus mentores, principalmente de Agustín Aragón, sumo pontífice de la filosofía comteana en las aulas universitarias.
El Ateneo de la Juventud, fundado en 1909, como dice Juan Hernández Luna, "es el asilo de una nueva era de pensamiento en México". Sin embargo, esa "nueva era", que venía a destronar al positivismo, carecía de una doctrina combativa que diera luces a un pueblo que estaba en pie de lucha reclamando el derrumbe de las viejas estructuras. La filosofía irracionalista de Henri Bergson y Emile Boutroux había de inundar el campus universitario y de ella había de beber el estudiante Lombardo Toledano, a través de las elocuentes lecciones de su maestro Antonio Caso, quien "fue para mí y sigue siendo en el recuerdo y en mi afecto personal, el maestro por antonomasia...... según sus propias palabras de sincero reconocimiento. Pero recibió una valiosa herencia de sus maestros, principalmente de Caso: el amor a la cultura nacional y una disciplina férrea en el conocimiento de la cultura universal.
Las revoluciones son las mejores escuelas de educación política. La Revolución Mexicana dio elevadas lecciones a Lombardo sobre lo que era su país y su pueblo. Al vincularse a la clase obrera en 1917, a través de la Universidad Popular, empezó a descubrir su campo de lucha. Su militancia en el movimiento obrero lo encaminó hacia la búsqueda de nuevas armas teóricas. A partir de 1925 comienza el estudio sistemático del marxismo en las obras clásicas. "La vida -dijo- me obligó a rectificar o a revisar el acervo cultural con el que abandoné la Universidad Nacional de México. Fueron años duros, porque en aquella época no había siquiera literatura en español que pudiera servirme para completar las enseñanzas recibidas... Así llegué hasta la adopción de la filosofía del Materialismo Dialéctico, por la vía dura y difícil del trabajo casi aislado, de la soledad, sin poder recibir la opinión y el aliento de otras personas que hubieran compartido conmigo las preocupaciones que tenía... comprendí que la filosofía no es sólo conocimiento de la realidad, sino medio para transformarla. De ese modo se enriqueció el horizonte de mi propio ser y hallé para siempre mi sitio en el mundo: el de un militante de la revolución que debe liquidar la explotación del hombre por el hombre y concluir con la querella milenaria entre el hombre y la naturaleza".
Soldado del ejército invencible del proletariado
Desde que concurrió al Congreso Constituyente de la Confederación
Regional Obrera Mexicana -la CROM- en la ciudad de Saltillo, Coahuila, en 1918,
hasta su muerte, Lombardo Toledano perteneció a las filas del proletariado.
En 1920 fundó el primer sindicato de maestros: la Liga de Profesores
del Distrito Federal. En 1923 fue electo Secretario de Educación de la
CROM y miembro de su Comité Central. Para luchar por la clase obrera
y poder influir en su destino, debía estar en donde estaban los obreros
organizados, como solía decir. Su militancia en la CROM fue guiada por
principios y no por líneas oportunistas circunstanciales. Su disciplina
en la CROM llegó hasta donde llegaban los intereses de la clase obrera.
Nadie puede regatear a Lombardo Toledano su papel en la primera central obrera como defensor de los derechos de los trabajadores, manuales o intelectuales. Por su trabajo tesonero, la CROM unificó al magisterio nacional, al convocar a un congreso representativo de los mentores de todo el país en 1927, del cual surgió la Federación Nacional de Maestros, de la que fue electo su primer Secretario General. Un hecho que debe destacarse fue la primera huelga de maestros en el Puerto de Veracruz, por el retraso en el pago de los salarios. Lombardo tuvo intervención directa en esta lucha y una de sus tesis respecto de las relaciones obrero-patronales, por primera vez fue reconocida por las autoridades: la relativa a considerar a los empleados como obreros y al Estado como patrón.
Es necesario reconocer el papel de Lombardo Toledano en la lucha por que el país tuviera una legislación del trabajo de carácter federal. Sus tesis fundamentales al respecto, fueron expuestas en la Convención Obrero-Patronal, reunida en noviembre y diciembre de 1928, para discutir un Proyecto de Código Federal del Trabajo, presentado por Emilio Portes Gil, Secretario de Gobernación en el Gabinete del Presidente Plutarco Elías Calles. Ellas son: l) los trabajadores al servicio del Estado deben tener los mismos derechos que los trabajadores de las empresas privadas; 2) frente único del proletariado sin distinción de patrones privados o públicos, esto es, colocar al Estado en la misma situación que el patrón privado; 3) los trabajadores manuales e intelectuales deben tener las mismas prerrogativas; 4) la personalidad jurídica de los sindicatos existe independientemente de que el poder público la niegue o la acepte; 5) el Estado no tiene por qué fiscalizar la vida interna de los sindicatos; 6) el Articulo 123 constitucional acepta implícitamente la lucha de clases y reconoce la huelga como un derecho de los trabajadores a la coacción; 7) debe reconocerse a los obreros el derecho de participar en la dirección de las empresas. Algunos de estos planteamientos fueron recogidos por la legislación del trabajo, a partir del Código Federal del Trabajo de 1931; otros, constituyen demandas de nuestro tiempo.
Maestro del proletariado nacional
Lombardo Toledano tenía principios y una conducta muy firme en el seno
de la CROM. Consideraba que el movimiento obrero debía asumir posiciones
críticas frente a las desviaciones y claudicaciones del poder público
respecto del programa revolucionario. Las organizaciones sindicales debían
ser independientes del Estado. La clase obrera organizada debía luchar
por sus propias reivindicaciones y por las de la nación: " ... tenemos
que pugnar -dijo en su discurso del 18 de septiembre de 1932, ante la Federación
de Sindicatos Obreros del Distrito Federal- por que se controle el capital extranjero,
por incrementar la producción nacional y poner ésta al servicio
del pueblo y no del capital privado nacional y extranjero. Queremos que el petróleo,
los transportes, las comunicaciones, la energía eléctrica pertenezcan
a la nación mexicana y no a una empresa extranjera". Además,
la misión del proletariado debe ser la de liquidar la explotación.
Con estos planteamientos se puede ver con claridad que la labor empeñosa
de Lombardo tenía como objetivo enrumbar al movimiento obrero por la
ruta del sindicalismo revolucionario.
Estas posiciones de principios condujeron a que Vicente Lombardo Toledano rompiera con la dirigencia de la CROM, en septiembre de 1932. De esta crisis, surgió primero la CROM-Depurada en marzo de 1933 y después la Confederación General de Obreros y Campesinos de México -la CGOCM-, en octubre de 1993, como centrales de transición, las cuales adoptaron principios y programas acordes con el sindicalismo revolucionario. Precisamente en el Programa Mínimo de Acción de la CROM-Depurada, formulado por Lombardo, aparecen demandas para la independencia económica de la nación: "Prohibición para el capital extranjero de adueñarse de la tierra, del petróleo, del carbón de piedra, de las minas de hierro, de la energía eléctrica, de los ferrocarriles, de los teléfonos y de los medios en general de comunicación, o de controlar, mediante monopolios o concesiones privilegiados, esos instrumentos fundamentales de la economía". Se refrendaban los propósitos nacionalistas de establecer controles estrictos al capital extranjero y de pugnar por una intervención del Estado en la economía nacional, en beneficio de los intereses del pueblo.
Bajo la guía de Vicente Lombardo Toledano, el movimiento obrero tenia el camino abierto y luces muy claras para llegar a su unificación, así como para acentuar sus propias demandas y contribuir a que los derechos de la nación se pudieran plasmar en acciones concretas de gobierno. Estaba convencido -y la práctica la demostró- de que sólo con organizaciones sociales vigorosas y decididas a dar la batalla, podían frustrarse los planes de la reacción en contra de la obra progresista de los regímenes revolucionarios. Bajo el liderazgo de Vicente Lombardo Toledano, se realizó el Congreso de Unificación Proletaria, del 26 al 29 de febrero de 1936, del que emanó la Confederación de Trabajadores de México -la CTM-. "A diferencia de la CROM -dice Lombardo- nació sin la ayuda del gobierno, con independencia absoluta del Estado".
La doctrina social de la CTM, contenida en su Declaración de Principios, Objetivos y Táctica de Lucha, aprobada en su Congreso Constituyente, postula la abolición del régimen capitalista, la liberación económica y política del país y la unidad internacional del proletariado. El Programa de la CTM puntualiza que la organización obrera luchará por la elevación del nivel de vida del pueblo, la ampliación de la Reforma Agraria, el desarrollo de la industria nacional y el establecimiento de condiciones a las inversiones extranjeras. Con base en el principio del internacionalismo proletario, el Congreso resolvió emprender acciones concretas para unificar a la clase obrera de América Latina, así como al proletariado a nivel mundial.
El Sindicalismo Revolucionario
al servicio de la independencia nacional
La CTM, bajo la guía de su fundador, llevó a cabo una obra revolucionaria
sin paralelo en la historia de México. Unificó por primera vez
a todas las corrientes sindicales del país, contribuyó a la unidad
del proletariado de América Latina, aplicó con agilidad y eficacia
la línea estratégica y táctica de la alianza de la clase
obrera con los campesinos y sectores democráticos, con el fin de conseguir
objetivos comunes, ligando siempre las reivindicaciones inmediatas de la clase
trabajadora con la batalla por la independencia económica de la nación.
El movimiento obrero mexicano, conducido por Vicente Lombardo Toledano, al llevar al terreno de la práctica la línea de la unidad de las fuerzas democráticas y antimperialistas, dio impulso a la obra patriótica del Presidente Lázaro Cárdenas, hasta lograr la expropiación de la industria petrolera, objetivo largamente planteado por el dirigente obrero.
El histórico Decreto del 18 de marzo de 1938 no fue un acontecimiento espontáneo que hubiera brotado de la noche a la mañana, sin antecedentes. Fue la culminación de un largo proceso que venia desde la victoria de la Revolución Mexicana y la promulgación de la Carta de Querétaro. La creación de la CTM y la unificación de los trabajadores petroleros en un solo sindicato, hechos que se inscriben dentro de la obra de Lombardo, fueron factores decisivos para que el régimen revolucionario diera el paso histórico.
El conflicto contra las compañías petroleras, desde las exigencias puramente económicas del Sindicato Petrolero, hasta llegar al Decreto Expropiatorio, fue meditado y medido en sus diferentes ángulos y aristas. Cada acción cuidadosamente planeada, así como sus consecuencias. Los procedimientos y alegatos jurídicos, estudiados y sopesados de manera minuciosa: el pliego de peticiones, la huelga, el conflicto económico. Las movilizaciones del pueblo hábilmente conducidas. Las explicaciones a la sociedad del proceso de la lucha, claras y oportunas. La correlación de fuerzas en el ámbito nacional e internacional, bien calibrada. En suma, la línea estratégica y táctica para llevar al éxito el combate, trazada y aplicada correctamente: " ... frente a la lucha imperialista -precisó Lombardo-, la única táctica de lucha es la táctica de un Frente Popular. ¿Cómo realizar la táctica del Frente Popular frente a la actitud de las empresas imperialistas del petróleo? Ligando los intereses del movimiento obrero y del pueblo de México, junto con los intereses del gobierno nacional, hacer un frente común el sector proletario y el pueblo, frente a las empresas imperialistas". ¿Quién podría negar que el talento político de Lombardo fue un factor de gran peso para el triunfo de la causa?
El dirigente obrero previó que el conflicto
obrero patronal tenia que dar el salto hacia una aguda contradicción
entre la nación mexicana y el imperialismo, la cual tenia que resolverse
en favor de los intereses de México. Es así como el 22 de febrero
de 1938, ante el Congreso Ordinario de la CTM, hace el pronóstico del
desenlace: "Llegará un momento, camaradas, que parece inevitable,
en que las compañías petroleros tendrán que ser reemplazadas
por los representantes del Estado y de los trabajadores mexicanos para mantener
la producción del petróleo. Estamos dispuestos a asumir la responsabilidad
técnica, económica, legal, moral e histórica que compete
a hombres libres". Días después de la Expropiación,
escribió: "...la necesidad de restituir al patrimonio del pueblo
una riqueza que originalmente le pertenece, paulatinamente se venia expresando
en fórmulas más concretas. Puede afirmarse que cuando estalló
la huelga de los trabajadores petroleros en mayo de 1937, los objetivos de la
lucha ya estaban debidamente precisados". Convencido de que la Expropiación
Petrolera marcaba el inicio de nuestra independencia económica, solía
decir: "Yo no estaba dispuesto a cambiar una victoria nacional por una
victoria sindical"...