Discurso Don Joaquin Gamboa Pascoe
Palabras de Don Joaquín Gamboa Pascoe en la CXXX Consejo General Ordinario
Domingo, 24 de Febrero | Discurso
Ciudad de México.
Señor Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Felipe Calderón Hinojosa.
Señor Secretario del Trabajo, licenciado Javier Lozano Alarcón; señor licenciado Juan Camilo Mouriño, Secretario de Gobernación; maestro Juan Molinar Horcasitas, Director General del Seguro Social; contador público Víctor Manuel Borrás Setién, Director del INFONAVIT.
Contador público Arsenio Díaz Escalante, Director General del FONACOT; doctor Moisés Schwartz, Presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro, CONSAR.
Saludo también a todos mis compañeros del Congreso del Trabajo y, desde luego, a su Presidente, el licenciado Enrique Aguilar Borrego.
Señores miembros del presídium, compañeras y compañeros.
Para la CTM es, no sólo su CXXX Consejo General Ordinario, es un día de fiesta porque veo en el rostro de ustedes la alegría y el contento de recibir al Presidente de México, al Presidente de todos los mexicanos, al licenciado Calderón Hinojosa, al que le damos la mayor bienvenida en la CTM, que es su casa.
La CTM, leal a sus principios de normar su conducta en un Estado de Derecho, dentro del orden jurídico y la ley, y de regir sus actos con respeto a las instituciones, no es alarde, pero fue la primera, que acorde con esa línea, reconoció plenamente el triunfo del Presidente Felipe Calderón, fue el primero que le expresó su respeto, fue el primero que le reconoció su alta investidura.
Nosotros no andamos en líneas que no sean las que el Derecho establece y con usted, Presidente de todos los mexicanos, encontró en la CTM la respuesta justa que merecía, el del Presidente único y no el del merolico que se anda presentando como tal, haciendo que la gente se ría de él.
Hace un año, señor, eran los principios legales indispensables de ser respetado en una Patria que quiere ser grande y respetada, las que movieron a la CTM para expresarle a usted ese respeto y ese reconocimiento.
Pero ahora, a un año de que usted dirige los destinos del país, no nos mueve únicamente el aspecto legal que asiste plenamente y seguirá asistiendo, sino nos mueve el ver en usted al Presidente joven que no se queda en su despacho, que no nos atiende ahí de mañana O noche, sino que cuando México se ve agredido, como se vio agredido por los fenómenos naturales en Tabasco, en Chiapas, en Veracruz, estaba usted ahí presente.
Estaba usted ahí presente para hacer sentir a los mexicanos que en su dolor los acompañaba el Jefe de la Nación, que velaba porque se les atendiera en todo lo posible para que superaran sus necesidades que afrontaron estando ahogados en el agua, junto con el también iba y se ahogaba con ellos, casi.
Y en esos actos es en donde se ve la calidad de un Presidente. Un Presidente no sólo lo es por haber triunfado claramente en las urnas como lo hizo el Presidente de la República, sino porque sabe que siempre está comprometido con su pueblo, comprometido en las buenas y en las malas y por eso vimos cómo se hicieron obras, se repartió para las necesidades, alimentos; se están haciendo modestas casas de madera, se abrió un tapón para que el Grijalva por ahí desfogue el Carrizales, en fin.
Encontramos al hombre que está pendiente de las realidades y necesidades de su pueblo, por eso vale usted más, señor Presidente, por eso lo respetamos más y por eso la CTM está más contenta de tenerlo como Presidente.
Sabemos, señor Presidente, que México tiene problemas económicos, México no es un país rico, y tiene que luchar en todos los órdenes para mejorar el estado de su pueblo y las condiciones de progreso como Nación, eso reclama y todos sabemos.
Está usted no con los más beneficiados por la fortuna, está usted con los trabajadores que han ayudado a construir México, con bajos sueldos, con carencias familiares, con necesidades pero con una gran entereza por México y una gran entereza con el pueblo. Y ellos merecen por eso el respeto y la consideración de la CTM, que los exhorta a que sigan dando por México todo lo más que tengan de sus valores propios.
Es necesario que dejemos planteadas dos, tres verdades porque son indispensables que usted las conozca. Nosotros en la CTM estamos colaborando abiertamente con los propósitos de su Gobierno a fin de que se realice el crecimiento económico de México, a fin de que la inversión productiva se haga con confianza y se sepa que en México se puede vivir y se puede invertir.
Los trabajadores cetemistas nunca hemos optado ni por el paro que detiene en las calles a las personas, que acaban reclamando y molestándose por esa actitud absurda.
Nosotros no hablamos de huelgas generales porque ya tenemos muy bien sabido que dos veces que se han hecho en la historia del movimiento obrero, al día siguiente sube hasta el aire que se respira y resulta contraproducente ese aumento.
Pero sí pedimos a usted, señor, que no se piense exclusivamente en el inversionista, que lo necesitamos porque sin inversión no hay empleo, que lo respetamos, que estamos conscientes que tiene derecho a obtener utilidades, pero también que está obligado a hacer las promociones para que la productividad no se dé por obra del Espíritu Santo o la hagan descansar encima de los hombros de los trabajadores solamente.
Hay fábricas en 50 años que no les han puesto un clavo y que quieren que los trabajadores tengan una productividad del 200 por ciento, primero que empiecen dándoles los medios, la tecnología de punta y después vean que los trabajadores estén capacitados y que cumplan con el deber que siempre han cumplido, pero que no la quieran regalada, nosotros queremos la parte que nos toca.
Yo no pretendo prolongarme más de lo debido, de lo que ya lo estoy haciendo en parte, porque a quien queremos escuchar es a usted, queremos conocer su mensaje, queremos tener el gusto de que nuestro Presidente establezca todavía mayor comunión con la CTM que, sin pedir nada, está cumpliendo en la línea de la ley y de las instituciones y en el respeto y en la simpatía que por usted siente; no la ocultamos, consideramos a usted, no sólo un Presidente, sino un Presidente de nuestra simpatía y de nuestro afecto.
Yo, reiterando, y únicamente para efectos ejemplificativos, quiero decirle que la horda de sinvergüenzas del crimen organizado, del narcotráfico que causan un daño terriblemente grande al país, porque los une además del daño de sus asesinatos y de la inseguridad que provocan, provocan desprestigio en México y se cree que vivimos entre ladrones y sinvergüenzas de la droga.
Usted ha salido y en forma enhiesta y digna ha dicho: Esta lucha no termina hasta que termina. Y para eso estamos con usted, porque usted debe saber, los trabajadores no quieren seguir sintiendo que porque son las nueve de la noche y no llegan sus hijos, algo les pasó o que no pasen por una calle oscura, porque algo les va a suceder.
Nosotros necesitamos seguridad, confianza y estamos con usted para irla logrando. Sabemos todas las dificultades que esto implica, sabemos que se necesita una ley migratoria más justa y equitativa y se pelea internacionalmente por ella.
Y quiero decirle, si de algo sirve, que no se la hago más larga, porque usted va a tener para nosotros el gusto de darnos su mensaje y que sepa usted que el estar aquí no solamente tiene respeto, tiene cariño, tiene afecto y, como Presidente, adelante que estamos con usted.